domingo, 2 de agosto de 2026

Las fiestas populares


El otro día en una charla amistosa con unos amigos discerníamos de cómo un colegial de 13-14 años en los años 80 podía hacerse con un casete de los Napalm Death, sin internet (esto lo pongo para los más jóvenes). 

Todos teníamos nuestras analógicas redes sociales. Teníamos ese amigo que conseguía una copia de una copia de un disco extraño. En el mercadillo de los martes venía un señor que te traía discos grabados en cinta de casete con su portada y todo con todas las novedades. Cuando ya podías entrar en los bares tenías la posibilidad de escuchar los diferentes estilos musicales del momento, heavy, alternativo, pop, máquina, tecno y pachanga todo esto alimentaba nuestro espíritu cultural y crítico. Y que decir de la fiestas de los pueblos, tan esperadas por la desinhibición de algunos y la atractiva oferta musical  que para sitios despoblados como los nuestros teníamos por suerte tener esas fechas para poder ver a grupos, fueran de tu gusto o no, que por otra parte no podrías haber visto sin desplazarte a la capital. 

También teníamos la televisión en la que solían poner más música que ahora.  

Y una de las teorías que me viene a la cabeza y pensando en lo que alguna ves hemos hablado en alguna de esas charlas, es que con las limitaciones que teníamos antes sin tanta información y menos accesibilidad cuando un disco te llegaba era algo que pasaba a ser tu vida de tanto escucharlo, cosa que ahora se ha perdido para todos. 

Ahora los cauces son otros. La redes que también usamos los más viejunos pero de distintas formas. Nosotros seguimos con nuestro boca a boca, descubriendo nuevas músicas por amigos y conocidos y los más jóvenes más atentos a algoritmos. 

También la fiestas han dejado la cultura a un lado y ya no podemos ver a los grupos de moda, más bien grupos que los versionan y orquestas que son el nuevo cabaret para la edad adulta. 

Pero aún podemos estar un poco contentos con la moda que está surgiendo entre los jóvenes de aparcar el móvil y hacerse con un reproductor de mp3 para que escuchar música sea una experiencia. Eso me congratula. Lo que escuchen en esos aparatos ya no es asunto mío.  Ayer intenté resucitar un mp3 que tenía por casa pero la batería fallaba. Tendré que desempolvar mi antiguo walkman que con poner pilas nuevas seguro aún va a funcionar. 

0 comentarios:

Publicar un comentario